Existe un antiguo dicho castellano que, con alguna variantes, se conoce desde por lo menos el siglo XV: Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Este refrán popular proviene de la expresión latina "Barbam propinqui radere, heus, cum videris, prabe lavandos barbula prudens pilos" (cuando veas afeitar la barba de tu vecino, ten la prudencia de poner la tuya a remojar).
Los barberos acostumbraban a remojar la barba del cliente con agua caliente para facilitar el afeitado. Así, mientras estaban cortando la barba a un cliente, iban preparando al siguiente en ser afeitado.
De aquí proviene la expresión, que viene a indicar que si acontece alguna desgracia a quienes son de nuestra condición y trato, debemos temer que otro día puede sucedernos a nosotros y, por tanto, estar prevenidos para que el golpe no sea tan fuerte.
Igual os preguntáis a qué vine todo esto. Me extrañaría, pero lo mismo hay alguno despistado y no se ha enterado de los movimientos que están ocurriendo en la sanidad madrileña. Si es así, lo mejor es terminar la entrada con este vídeo e ir a calentar agua.
PD: nuestro apoyo para los compañeros del blog Salud y otras cosas del comer. Una lástima. Que poco sentido del humor ( y de sentido común).
Aquí dejamos este enlace para el que le interese cómo se las gastan algunos por ahí: Salud y otras cosas del comer no necesitan censuras.
Intentamos recuperar el tiempo perdido y ponernos al día lo más rápido posible. Para ello os traemos hoy las tres últimas entradas del blog Hemos leído ... .
Reflexionar: considerar nueva o detenidamente una
cosa.
Toca hacerlo tras todas las reacciones que se han
sucedido después de la publicación de la entrada anterior.
Nos hemos visto superados. No éramos
conscientes que nos seguían desde sitios tan diferentes. Tampoco que lo hiciera gente de tanto nivel, que además se han molestado (en privado y en público) en felicitarnos por el trabajo realizado,
lamentarse porque lo dejemos de hacer y, en cierto modo, reprocharnos
que nos bajemos del tren en marcha.
Serias dificultades para mantener el ego bajo control.
También sorprendidos por la reacción de
algunos de los residentes de nuestra Unidad Docente, dolidos por la situación
creada. Cuántas veces no habremos oído a diferentes profesionales (especialistas hospitalarios, MF con ámbito laboral en Servicio de Urgencias e incluso MF que trabajan en Atención Primaria) preguntarnos por qué seguimos con la docencia, argumentando que no merece la pena, que da trabajo sin recompensa. La verdad, nos fastidiaría darles la razón.
Además hacemos nuestra la reflexión de Carlos Almendro expresada en uno de los comentarios:"como más se aprende es enseñando a los demás".
Relativizar: introducir en la consideración de un
asunto aspectos que atenúan su importancia.
Se suceden estos días malas noticias en torno a la sanidad española.
La segunda, una noticia que hace referencia al aumento del paro entre los médicos, lapodéis leer en el siguiente enlace: Redacción médica.
Eso por no hablar de circunstancias personales que ocurren a nuestro alrededor, injustas y dolorosas, que afectan a personas cercanas que no lo merecen, contra las que es muy difícil luchar, y que minimizan casi todos nuestros agobios. Ello no quiere decir que no tengamos derecho a quejarnos, ni que no podamos sentirnos decepcionados, pero es bueno relativizar y comparar el tamaño de los problemas.
Evolucionar: desenvolverse, desarrollarse, pasando
de un estado a otro. Cambiar de conducta, de propósito o de actitud.
Después de reflexionar y relativizar, es necesario también evolucionar y dejar de mirarnos el ombligo aunque solo sea de vez en cuando. "Parece ser que mirarse el ombligo fue una costumbre cristiana primitiva ideada por los monjes hesicastas de la iglesia griega ortodoxa, que acostumbraban a dejar caer la cabeza durante la meditación. Por ello se les conocía como omphalopsy choi u "observadores del ombligo", pues creían que el alma humana se encontraba en el centro del cuerpo, en el ombligo, al que otorgaban importancia como nexo de unión con la vida. Aquellos que observaban a los monjes en su meditación, les veían encerrados en si mismos, concentrados y sin importarles nada más que lo que atañía a su propia persona. Y con la cabeza caída y la mirada fija en su ombligo." En la actualidad, mirarse el ombligo es una actitud que practicamos casi todos en mayor o menor medida. Si te miras al ombligo y te das pena, no miras de frente y no ves lo que te rodea. A veces es útil, no tendrás que preocuparte de lo que les pase a los demás, pero no debe ser muy bueno para las cervicales, dorsales y lumbares (ni para el alma).
Regresamos modificando algunas cosas del blog, manteniendo el continente y muchos de los contenidos, pero añadiendo ideas nuevas. Sumaremos un espíritu un punto más crítico con lo que nos rodea, pero siempre con un propósito constructivo. Además hemos buscado la ayuda de más profesionales, para distribuir la carga y aumentar la calidad de las propuestas. En resumen, hemos decidido considerar como una ventaja algunas de las cosas que nos llevaron a la decisión de dejarlo (no está pagado tener un amigo psiquiatra ya os lo digo, como tampoco lo está tener gente sensata alrededor).
Sinopsis del libro Misery de Stephen King: un escritor llamado Paul Sheldon harto de la protagonista de varios de sus libros, una mujer llamada Misery, decide terminar con sus historias matando al personaje. Una brusca e impetuosa mujer, Annie Wilkes, gran admiradora del escritor, lo rescata tras sufrir éste un accidente y se lo lleva a su casa para curarle. Obsesionada con el personaje de Misery, retiene a Sheldon para obligarlo a escribir una nueva historia en la que devuelva la vida a la protagonista, y no de cualquier manera, de una forma creíble.
Pues bien, decidimos llamar a Stephen para que nos escribiera un buen argumento con el cual resucitar este blog, y que no pareciera que lo habíamos cerrado para que nos regalasen un rato los oídos. Un argumento elegante y creíble.
Como no paraba de comunicar y no tenemos talento suficiente, no nos ha quedado más remedio que soltar este rollo y terminar diciendo que hemos optado por "hacer un cartel más grande" (ver vídeo).
Gracias a todos los que se alegren de nuestra vuelta, disculpas a los que consideren este ir y venir como un intento de recibir halagos y para los indiferentes lo dicho, un cartel más grande.
En unos días empezamos a publicar nuevas entradas.
Año y
medio, 240 entradas y alrededor de 125.000 visitas después, ponemos punto y aparte a este proyecto. Echamos el cierre y guardamos la llave por si alguien en un futuro estuviese interesado en retomarlo.
Esta iniciativa, habitual en otros sitios, poco frecuente en Canarias y nueva en Lanzarote, comenzó con una ilusión y unos objetivos. Pasados los meses, la ilusión se
ha ido apagando y los objetivos no se han cumplido.
Nos hemos propuesto evitar una última entrada llena de reproches que empañe lo bueno que tenga el
trabajo realizado.
Pero sí decir que el sentimiento que predomina es
el de decepción.
No se pretendían felicitaciones, reconocimientos, medallas, ni palmaditas en la
espalda. Solo un poco de entusiasmo y haber despertado algo más de interés. Lamentablemente, no lo hemos percibido.
Por lo
visto, esto es lo que hay.
El blog
no desaparece, pues sería una pena perder lo hecho hasta la fecha. Lo hibernamos, lo que permite mantener las relaciones con compañeros de toda España (y de
fuera). Y seguir aprendiendo de ellos como hasta ahora.
Y para terminar, en el capítulo de agradecimientos, no querríamos olvidar a quienes nos han prestado su colaboración (de forma completamente desinteresada), a las personas que se han asomado alguna vez por aquí (esperando haberles servido de ayuda), a los organismos externos independientes que nos han ido acreditando (lo que nos hace irnos con la cabeza alta y la satisfacción del trabajo bien hecho), y, en un plano más personal, gracias sobre todo a mi familia. A ella le he robado tiempo durante estos meses, tiempo que mirado ahora con cierta perspectiva no parece haber merecido la pena. Lo dicho, esto es lo que hay. Punto y aparte.
Los vídeos de hoy muestran la técnica para la colocación de un marcapasos transcutáneo.
Situación poco frecuente (afortunadamente), pero que se nos pude presentar en el Centro de Salud.
El uso del marcapasos transcutáneo nos permitirá mantener estable al paciente hasta la llegada al hospital.
"Seis Minutos es el tiempo que tiene un médico de familia para ver a un paciente en el Centro de Salud. Al igual que un carpintero necesita sierras y martillos, un dibujante un lápiz o un cirujano un quirófano, el tiempo es una herramienta fundamental para el trabajo de los médicos de familia."
Si hay alguien interesado en este proyecto, que incluye dos vídeos más, puede visitar el enlace http://www.seisminutos.com.
Durante el mes de Noviembre se va aponer en marcha en nuestra Área de Salud un curso de Cirugía Menor para Atención Primaria.
Buscando para poner una entrada sobre el tema he encontrado, a través del blogDocencia Rafalafena (muy recomendable una visita regular), este Manual Práctico de Cirugía Menor.
Elaborado por el grupo de Cirugía y Dermatología de la SVMFiC.
Editores: Manuel Batalla, Francisco Beyneto y Francisco Ortiz.